Es un marcapáginas magnético, por lo que no se cae de los libros con facilidad. También es difícil de perder.
No daña tanto a los libros como los marcadores de metal o plástico.
Incluso si lo pegas en varias partes del libro, no se mueve mucho cuando le das vuelta a las hojas.
Los materiales utilizados son papel e imanes. Un imán está unido a un papel texturizado. Este papel está revestido, por lo que no tendrá problemas con el uso prolongado.











